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Creu Blanca rompe mitos sobre el calzado infantil para que la vuelta al cole sea con buen pie

Lunes, 9 Septiembre, 2019 Comentarios

Existen distintas causas asociadas a los problemas en los pies de los adultos. Una de las más frecuentes se deriva del uso de un calzado específico. “Normalmente la utilización de un calzado muy estrecho o con demasiado tacón es la causa de algunos problemas del pie”, indica el Dr. Ballester, responsable de la unidad de pie y tobillo de CreuBlanca. “Es importante -señala el Dr.- adquirir unos buenos hábitos durante la infancia y facilitar, mediante un calzado propicio, el buen desarrollo de los pies en los niños”.

A medida que el niño va creciendo, su pie va cambiando. Al principio tienen una planta muy ancha con una almohadilla grasa a nivel del arco plantar que hace que tengan un pie plano durante sus primeros años. A medida que el pie se va desarrollando, la planta deja de ser tan ancha y a los 5 años la mayoría de los niños ya tiene el arco plantar bien definido. “Para que los pies se desarrollen con normalidad durante toda la infancia -explica el Dr.- existen una serie de recomendaciones en cuanto al uso de calzado y también ciertas ideas a desmitificar”.

Por norma general los niños prefieren usar zapatillas deportivas cada día. Los especialistas apuntan que siempre que este calzado cumpla los requisitos mencionados más abajo no hay problema, aunque para que el calzado se ventile adecuadamente es recomendable tener distintos pares e ir alternándolos. Se recomienda también tener unas zapatillas deportivas destinadas exclusivamente a la práctica de deporte, ya que generalmente necesitan más tiempo para una correcta ventilación. Otras recomendaciones:

  • Usar zapatos ligeros, sobre todo cuando los niños son pequeños para que puedan moverse con total libertad sin exceso de peso.
  • Es mejor que el calzado sea bajo dejando el tobillo libre para que se pueda mover sin restricción. Aunque, de forma paralela, el tobillo debe quedar bien sujeto para que la estabilidad sea correcta y se evite la tendencia natural de girar los pies hacia adentro al caminar.
  • Que la parte delantera del zapato tenga forma rectangular y que la anchura sea suficiente para que los dedos tengan libertad de movimiento.
  • Que quede un espacio de 1,5 cm aprox. entre la punta del dedo pulgar y la punta del zapato. Se debe revisar el calzado de los niños a menudo ya que los pies crecen rápido en estas edades y en solo tres meses puede ser necesario cambiar de número.
  • La suela debe ser flexible de manera que permita ejercitar la musculatura del pie.
  • La suela también ha de ser antideslizante para evitar caídas.
  • El material del zapato ha de ser transpirable para evitar infecciones por hongos propiciadas por el calzado que no deja transpirar el sudor.
  • Se ha de vigilar que el calzado no provoque rozaduras.
  • Mantener los pies de los niños secos, cambiando calzado y calcetines cuando realizan alguna actividad deportiva.
  • Ventilar adecuadamente el calzado, especialmente el deportivo.
  • Vigilar que los calcetines no opriman y sean de tejidos naturales.

No pasa nada si los niños caminan descalzos siempre que el terreno lo permita, por temperatura y condiciones de seguridad. Caminar descalzo en ciertas superficies como la arena de la playa es muy recomendable para el desarrollo de la musculatura, siempre vigilando que no haya objetos con los que puedan lastimarse. Existe además el mito que caminar descalzo provoca resfriados; algo que los especialistas niegan. Uno de los mitos al que sí debemos hacer caso según los doctores es que es desaconsejable aprovechar el calzado de un niño para otro ya que cada pie amolda el calzado de una forma distinta.


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