Cada vez más personas dedican tiempo a la práctica de deporte, no solo como una forma de ocio, sino también por su impacto positivo en la salud. Sin embargo, existen muchos mitos y creencias erróneas sobre cómo afecta el ejercicio al corazón.
Algunas de estas ideas pueden generar miedo innecesario, mientras que otras pueden llevar a prácticas poco saludables. En este artículo, el Dr. Segura, cardiólogo de CreuBlanca, resuelve algunos mitos sobre salud cardiovascular y deporte.
MITO 1: “Hacer deporte de alta intensidad daña el corazón”.
La práctica de ejercicio de alto rendimiento, cuando se realiza adecuadamente, no es perjudicial para la salud cardiovascular y hasta puede fortalecer el corazón.
Sin embargo, es importante tener en cuenta el estado físico de cada individuo, ya que algunas personas con condiciones cardíacas preexistentes pueden necesitar adaptaciones. Siempre es recomendable consultar a un médico especialista antes de comenzar un régimen de entrenamiento intenso.
MITO 2: “Si eres joven, no tienes que preocuparte por la salud de tu corazón en el deporte”.
Aunque es cierto que los jóvenes tienen menos probabilidades de sufrir patologías cardíacas graves, la salud del corazón debe ser una prioridad desde temprana edad. Hacer ejercicio es fundamental, ya que ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares en el futuro.
La prevención es clave, y mantener un estilo de vida activo desde joven puede reducir el riesgo de problemas cardíacos a largo plazo.
MITO 3: “Los atletas no pueden tener arritmias”.
Los atletas, como cualquier otra persona, pueden sufrir arritmias. De hecho, algunas investigaciones sugieren que los atletas de alto rendimiento, debido a la alta carga de entrenamiento, pueden tener una mayor incidencia de ciertas arritmias. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las arritmias no son peligrosas y no afectan el rendimiento deportivo. Aun así, los deportistas deben hacerse chequeos regulares para detectar cualquier irregularidad en el ritmo cardíaco y en la anatomía del corazón.
MITO 4: “Si tus pulsaciones son muy altas durante el ejercicio, puedes tener un ataque al corazón”.
Las pulsaciones al hacer deporte y el infarto no están directamente relacionadas. La frecuencia cardíaca aumenta naturalmente durante el ejercicio, y mientras no se excedan los límites recomendados o no haya condiciones preexistentes de riesgo, esto no es peligroso. La clave se encuentra en escuchar tu cuerpo. Si experimentas síntomas como mareos, dolor en el pecho o dificultad para respirar, es importante detener el ejercicio y buscar atención médica. De lo contrario, un aumento en las pulsaciones es una respuesta normal del cuerpo al esfuerzo físico.
MITO 5: “Si tienes antecedentes familiares de afecciones cardíacas, no deberías hacer ejercicio”.
Tener antecedentes familiares de enfermedades cardíacas no significa que debas evitar el ejercicio. De hecho, la actividad física regular puede reducir el riesgo de desarrollar afecciones cardíacas, incluso si existe una predisposición genética para algunas patologías. Lo más importante es adaptar el ejercicio a tus necesidades y capacidades, y realizar chequeos médicos regulares para monitorear tu salud. Consultar a un médico antes de comenzar un programa de ejercicio también es una excelente manera de prevenir complicaciones.
MITO 6: “Sólo los ejercicios de cardio, como caminar o correr, son buenos para el corazón”.
Los ejercicios cardiovasculares aportan muchos beneficios a la salud cardiovascular, como la mejora de la circulación, la reducción de la presión arterial y el fortalecimiento del corazón. Sin embargo, otros tipos de ejercicios, como los de fuerza o flexibilidad, también contribuyen a un corazón saludable. Un enfoque equilibrado que combine cardio, fuerza y flexibilidad es lo más beneficioso.
MITO 7: “Los atletas no necesitan chequeos médicos regulares”.
Aunque los atletas están en buena forma física, deben someterse a chequeos médicos regulares para asegurarse de que su salud cardiovascular esté en óptimas condiciones, ya que pueden ser propensos a ciertas afecciones cardíacas, como arritmias o problemas relacionados con la sobrecarga del entrenamiento. Los chequeos cardiológicos y las revisiones deportivas, que incluyen pruebas como electrocardiogramas, ecocardiogramas, o pruebas de esfuerzo, permiten detectar posibles alteraciones de forma temprana y ajustar el entrenamiento según sea necesario, garantizando así una práctica deportiva segura y un rendimiento óptimo.
En definitiva, mantener un estilo de vida activo es clave para cuidar de tu corazón, independientemente de tu edad o nivel de actividad. No dejes que los mitos te detengan: con una práctica deportiva adecuada y chequeos médicos regulares, como los que ofrecemos en CreuBlanca, puedes asegurarte de que tu corazón está en buena forma. Si tienes dudas o preocupaciones, no dudes en consultar con nuestros profesionales de la Unidad de Cardiología y nuestros expertos en Medicina Deportiva, quienes te ayudarán a llevar un seguimiento personalizado de tu salud cardiovascular.