Gammagrafía ósea
¿En qué consiste una gammagrafía?
La gammagrafía osea es una técnica de medicina nuclear que consiste en la inyección de pequeñas dosis de material radioactivo (marcador), que viaja a través de la sangre y es absorbido por los huesos y articulaciones. Posteriormente, una cámara con detectores de radiación gamma obtiene imágenes precisas de las zonas donde se acumula el marcador.
Esta prueba examina el esqueleto por completo, por lo que puede proporcionar información útil y detallada para el diagnóstico de dolores óseos inexplicables, fracturas óseas, artritis, infecciones en huesos o articulaciones y cánceres que causan metástasis en los huesos, entre otras patologías óseas.
Casos en los que se recomienda
¿A quién va dirigida la Gammagrafía ósea?
Tu médico puede recomendarte la realización de una gammagrafía ósea en los siguientes casos:
- Detectar fracturas, especialmente cuando no son visibles en radiografías convencionales.
- Identificar infecciones óseas (osteomielitis) o inflamaciones.
- Evaluar la presencia de metástasis óseas en pacientes oncológicos.
- Diagnosticar enfermedades óseas como la enfermedad de Paget u otras alteraciones del metabolismo óseo.
- Valorar el origen de dolor óseo de causa desconocida.
Préparate para la prueba
Instrucciones para realizar una gammagrafía
Las gammagrafías suelen durar aproximadamente 3 horas. Al llegar al centro, se administra un contraste y se espera su absorción antes de iniciar la prueba, que dura entre 10 y 15 minutos. Durante la espera, el paciente puede permanecer en la sala o dar un breve paseo por los alrededores del centro.
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